¿Cómo ha sido su historia profesional para llegar a la posición en la que actualmente se desempeña?
Mi carrera ha sido en gran parte gracias a mi familia. Tuve la suerte de tener una infancia poco convencional para mi época. Nací en el año 85, una época en la que muy pocas personas tenían una computadora personal en su casa. Mi papa es ingeniero y tiene un posgrado en Análisis de Sistemas, toda la vida trabajó en consultoría de sistemas. Mi mamá se recibió de de “Computación Científica”, una carrera que ya no existe, y que fue de las primeras orientadas a la programación. Se dedicó durante muchos años a la programación de sistemas contables, para bancos y negocios. Programaba en Cobol principalmente. Cuando nací en mi casa ya había una computadora, era una Apple II Plus, y desde muy chica jugaba juegos que programaba mi mamá en la Apple. La usé muchos años, hasta que tuve mi primera IBM con Windows 3.11 unos años mas tarde. Siempre me resultó fascinante la tecnología, especialmente todo aquello que pudiera desarmar y entender cómo funcionaba por dentro. En las primeras épocas estaba suscripta a revisas te redes y reparación de PC, como Power User (http://www.redusers.com/noticias/marcas-publicaciones/power/). Luego con el avance de internet cada vez tuve acceso a mas información y siempre fui curiosa y autodidacta.
A la hora de elegir una carrera, comencé por estudiar ingeniería, pero luego preferí especializarme y estudié Licenciatura en Redes y Telecomunicaciones en la Universidad de Palermo (Buenos Aires, Argentina). Luego, me especialicé con los cursos de CCNA y CCNP de Cisco y Certified Ethical Hacker (CEH) entre otros.
Trabajé durante 10 años en el área de Infraestructura en diferentes empresas, especializándome en temas de redes y telecomunicaciones, siempre muy atenta a que la red fuera segura. En 2012 comencé a trabajar con temas relacionados a la seguridad de la información, certificando ISO 27001 en una empresa de servicios para el ámbito de la salud e implementando el Sistema de Gestión de la Seguridad de la Información (SGSI). Luego de varios años trabajando en áreas de operaciones internas en diferentes empresas, en 2017 comencé una nueva carrera como investigadora en los laboratorios de ESET Latinoamérica. Es un trabajo super emocionante ya que me permite investigar y aprender sobre diferentes temas en materia de seguridad.
¿Crees que las mujeres están en desventaja en el mercado tecnológico de Chile?
La tecnología se ve como un campo de hombres y eso siempre es una desventaja para las mujeres. Por un lado, la sociedad no alienta a las mujeres a dedicarse a carreras de Tecnología y esto hace que muchas ni siquiera lo consideren. Por otro lado, aquellas que nos aventuramos a este apasionante mundo solemos ser blanco de humillaciones, desprecio o incluso acoso. Tengo la suerte de conocer muchas mujeres en el ámbito de la seguridad que son excelentes profesionales y todas hemos pasado por situaciones incómodas, humillantes o incluso violentas en algún momento.
La misoginia en la comunidad tecnológica, la desventaja en entornos laborales en cuanto a carga familiar y paga salarial, y el acoso físico y digital que muchas oradoras sufren al exponerse en conferencias demuestran que “incluir” a las mujeres no se resume a contratarlas. Incorporarlas no será suficiente si luego son forzadas a convivir en entornos intoxicados por las profundas raíces del machismo imperante que emana del propio contexto social.
Afortunadamente, se perciben vientos de cambio. Las mujeres en tecnología estamos más unidas que nunca y la misma comunidad está aprendiendo a identificar y reprender a los individuos y organizaciones que se comportan de forma no ética.
Si algo hemos aprendido quienes trabajamos en STEM es que las mujeres en la ciencia necesitan de otras mujeres en la ciencia. En un mundo donde predomina la escasez de trabajadores en puestos de Seguridad de la Información y tecnología, la inclusión de mujeres en las ciencias es mucho más que un deseo, es una necesidad. La educación social, motor del cambio, es la principal herramienta que ostentamos para alterar estas tendencias.
Si bien existen predicciones recientes que aseguran que para fines de este año la representatividad de la mujer pasará del 11% que publicara Frost & Sullivan en 2017 al 20%, o estimaciones esperaban que para fines de 2019 el porcentaje de mujeres CISO llegara al 20%; aun así las cifras dan cuenta de una baja representatividad de la mujer en un campo carente de profesionales con las habilidades suficientes para enfrentar la realidad que supone la ciberseguridad. Este problema de género en la industria de la ciberseguridad es un fenómeno mundial. En Reino Unido, por ejemplo, la proporción de mujeres en el sector de ciberseguridad es de solo el 8%, una de las proporciones más bajas del mundo, con hombres que ganan un promedio de 16% más que las mujeres.
La brecha de genero en STEM se debe principalmente a que muchas niñas crecen pensando en que la tecnología, la ingeniería o la ciencia no son ámbitos para mujeres. Esto hace que al momento de elegir una carrera estas opciones ni siquiera estén sobre la mesa. Fomentar la inclusión desde la temprana educación es primordial. Las niñas deben tener acceso a juegos de ciencia, tecnología o mecánica desde pequeñas, para fomentar su interés y desarrollo en este ámbito.
Por otro lado, la educación formal es clave en el proceso de inserción a la sociedad de las nuevas generaciones. En este sentido, el sistema educativo de cada país procura brindarles a los ciudadanos no solo los conocimientos académicos elementales, sino también ayudarlos a desarrollar las habilidades para enfrentar la vida teniendo en cuenta los desafíos de una época. Partiendo de la base de que contar con esas habilidades es importante para los integrantes de una sociedad, la educación en temas de programación o seguridad informática, dado el rol que ocupa la tecnología en los tiempos actuales -y futuros-, también lo es. Por lo tanto, bien podría formar parte de la lista de habilidades esenciales para enfrentar los desafíos de la vida.
Por último, las iniciativas y programas que promueven a las mujeres en ambientes de tecnología son muy importantes. No solo para desmitificar que se trata de un ambiente de hombres, sino también para formar profesionales capacitadas que puedan cubrir la demanda.
¿Qué le recomendarías a otras mujeres que están dando sus primeros pasos en este mundo TI?
Muchas chicas dudan a la hora de involucrarse en áreas de seguridad porque se encuentran con trabas que las hacen sentir inferiores. Sin embargo, cuando persisten y logran llegar a un puesto de investigación o desarrollo demuestran excelentes capacidades y resultados que muchas veces superan a las de sus compañeros.
Si les apasiona algo, si tienen ganas de animarse a nuevos desafíos, si creen que serían buenas en algo y tiene miedo de hacerlo porque es “un mundo de hombres”, no permitan que eso las frene. Hoy en día hay muchísimas comunidades de mujeres que las van a apoyar y ayudar a superar esos miedos y disfrutar de su profesión.
Por último. y sobre todo, que se animen a adentrarse en el mundo de la tecnología y la seguridad de la información. Si algo hemos aprendido quienes trabajamos en STEM es que las mujeres en la ciencia necesitan de otras mujeres en la ciencia.
Hoy en día existen muchas organizaciones y comunidades que acompañan a las mujeres en el mundo de la tecnología. Algunas iniciativas conocidas son, por ejemplo, “For Women in Science”, la cual comenzó en 1998 y es organizada por la UNESCO junto al Grupo L´Oreal. Esta iniciativa promueve la labor científica de las mujeres premiando cada año a una científica por continente y otorgando becas de investigación para las más jóvenes. Otra iniciativa es “Women in Tech Fund” la cual está organizada por un grupo independiente formado por investigadores en seguridad de la información y ciencias de la computación y que desde hace años ayuda a mujeres a asistir a conferencias de seguridad, brindando pasajes y tickets para las conferencias más importantes en el mundo.
En nuestra región también se desarrollan iniciativas para promover la inclusión de las en la ciberseguridad. Ejemplos de esto son por un lado la conferencia Latinity, que reúne a mujeres líderes de la región para discutir temas relacionados con la tecnología, la computación y la participación de la mujer en estos campos, o la NotPink Con, en Argentina. Esta última iniciativa consiste en un evento abierto al público con diversas charlas técnicas impartidas únicamente por mujeres y que busca que más jóvenes se animen a brindar charlas en los grandes eventos de seguridad informática. En Chile la comunidad HackADA promueve la inclusión de mujeres en ciberseguridad con actividades y encuentros para formar y motivar a las mujeres que se desarrollan en esta área.












