Ante la falta de parches de seguridad, se recomienda actualizar a Internet Explorer 11 o Microsoft Edge, y si no es posible, usar algún navegador alternativo que tenga soporte, como Chrome, Firefox o Safari.
Coincidiendo con la publicación de sus boletines de seguridad mensuales, Microsoft ha dado por finalizado el período durante el cual ha ofrecido soporte para tres versiones de su navegador Internet Explorer, la 8, la 9 y la 10, lo que implica que no atenderá consultas y no desarrollará modificaciones ni actualizaciones de seguridad. Sólo se seguirá dando soporte para Internet Explorer 11, la última versión del navegador.
La discontinuación de las versiones anteriores de Internet Explorer se debe a que Microsoft ha desarrollado otro navegador, Microsoft Edge. Al no disponer de actualizaciones para estos productos, los fallos de seguridad existentes y los que se detecten no serán corregidos por Microsoft, lo que conlleva que el riesgo que asumirán los usuarios podría ser alto.
Cabe recordar que, mediante la explotación de fallos de seguridad en esas versiones, los ciberdelincuentes podrían ingresar malware en los equipos fácilmente. Además de las posibles vulnerabilidades, hay que tener en cuenta que, posiblemente, los complementos para los navegadores tampoco tendrán actualizaciones, por lo que el riesgo crece de forma importante.













