Los obstáculos para la seguridad cibernética en Chile

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Mientras Chile está creando un marco legal sobre ciberseguridad que actualice el que data de 1993, SAS, compañía multinacional de soluciones analíticas, identifica los principales problemas que afrontan las compañías cuando sufren delitos informáticos.

En Chile, las leyes contra delitos informáticos no se han actualizado desde 1993 y el Gobierno está trabajando en una estrategia de seguridad cuyas orientaciones apuntan a crear un organismo exclusivo que proteja la seguridad informática del país y definir la adhesión de Chile al convenio de Budapest, el único protocolo internacional vigente que aborda temas de ciberseguridad.

“Los delitos informáticos poseen un nivel de sofisticación de tal magnitud que los delincuentes, por citar un ejemplo, no necesitan ir a un banco en persona para asaltarlo. Perfectamente pueden estar sentados en una tienda tomando café, con un computador e ingresando a la base de datos de los clientes de los bancos para defraudarlos”, sostiene Marcelo Sukni, gerente general de SAS Chile y Perú.

El problema no es menor. En 2005, la en ese entonces consejera por temas de cibercrimen del gobierno norteamericano, Valerie McNiven, aseguraba que los delitos informáticos estaban siendo más lucrativos que el narcotráfico. Solo ese año, se estimó que el tráfico de drogas ilegales alcanzó los US$ 105 billones.

Frente a este panorama, la analítica cumple un rol decisivo para evitar los riesgos y por eso  SAS identifica cinco obstáculos para luchar contra el cibercrimen.

1 – Mantenerse al día con la carrera armamentista.

Como los criminales cibernéticos son cada vez más ingeniosos y osados, las organizaciones deben aplicar herramientas cada vez más sofisticadas para detenerlos. Sin embargo, estas aplicaciones son a menudo costosas y complejas de implementar. Algunos ejemplos son los sistemas de protección de intrusiones (IPS), como Firewall y antivirus. Ellos no sólo supervisan la red, además bloquean algún elemento sospechoso que entre o salga.

El sistema de detección de intrusiones (IDS) está basado en un sistema  de reglas que evalúa una sospecha de intrusión una vez que ha tenido lugar. Si detecta algo inusual, envía una alerta a todo el sistema. También están las plataformas de protección (SIEM) que reúnen y analizan datos de redes dispares.  El problema de todos estos sistemas es que son onerosas y además generan alertas continuas lo que abruma a los encargados de seguridad informáticos.

2 – Grandes cantidades de datos

Una de las mayores dificultades que presentan estos nuevos sistemas son sus caídas debido a la gran cantidad de datos que genera el Big Data. Muchas veces, estas herramientas no son capaces de seguir este ritmo y terminan analizando toda esta información al día siguiente. Un gran error, porque el ciberdelincuente siempre está atento a vulnerabilidades en el sistema. Es una lucha de 24/7 para las compañías e instituciones.

3 – Falta de educación en los empleados

Las compañías, en general, gastan tiempo y dinero en crear sistemas que anulen cualquier virus o malware externo sin muchas veces preocuparse de educar a los empleados o miembros de su institución.

4 – Demasiadas alertas

Los sistemas de seguridad de red existentes requieren que las personas tomen demasiadas decisiones. Estos sistemas crean registros, envían alertas y notificaciones, y luego necesitan a las personas para decidir qué hacer a partir de ahí.

5 – Las amenazas emergentes

Cuando un hacker se da cuenta de los cambios realizados para defender la red, está capacitado para cambiar su estrategia y crear un nuevo virus que vulnere la nueva seguridad. Es complejo para las compañías estar actualizados frente a todo tipo de software malicioso. Es por esta razón que el intercambio de información es fundamental entre las organizaciones.

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