Cómo capturar el valor del comercio agéntico

Por Mariana Barros, Senior Marketing Advisor de Accenture Chile.

Así como en su momento el comercio digital cambió la forma de consumir, hoy los agentes de Inteligencia Artificial (IA) están transformando completamente el ciclo de compra. 

El comercio agéntico ofrece beneficios claros para las empresas, especialmente en términos de eficiencia y rentabilidad. Al reducir la carga cognitiva del consumidor, los agentes permiten decisiones de compra más informadas, lo que disminuye carritos abandonados, devoluciones y costos de soporte. Esto se traduce en menores costos operativos, márgenes más protegidos y flujos de caja más predecibles.

Más allá de esto, los pagos sin fricciones se convierten en una capacidad estratégica, ya que aumentan la conversión, reducen fraude y disputas, y fortalecen la confianza. Cuando precios, ofertas y métodos de pago son claros y legibles para las máquinas, las tasas de autorización mejoran y se reducen excepciones costosas. En conjunto, el comercio agéntico no solo acelera el camino a la compra, sino que comprime costos estructurales que hoy erosionan el margen.

Sin embargo, en un mercado donde los agentes de IA consideran la fiabilidad como un requisito básico, cualquier punto débil en la ejecución se convierte en una desventaja económica que se agrava con el tiempo. En ese contexto, hay dos factores clave en los que las organizaciones deben enfocarse hoy. 

El primero es ganar la preferencia de los agentes. No les pidas a los agentes que crean tu historia. Dales razones para elegirte, una y otra vez. Esto exige hacer marketing para agentes con el mismo rigor que antes se reservaba para las personas, pero optimizando en función de lo que más valoran los agentes: hechos claros, afirmaciones verificables y una baja probabilidad de error. 

Los ganadores del comercio agéntico contarán con productos en stock, estimaciones de entrega precisas y devoluciones sencillas, junto con contenido que los agentes de IA puedan medir y comparar: garantías, certificaciones, acuerdos de nivel de servicio, aseguramientos de compatibilidad y afirmaciones de sostenibilidad respaldadas por evidencia. Cada ficha de producto debería detallar claramente para qué “sirve” o para qué “no sirve”, ya que esto ayuda a los agentes a tomar la decisión correcta y, quizá aún más importante, reducir devoluciones y reclamos que llevan a los agentes a eliminar instantáneamente un producto de su consideración. 

El segundo factor clave es elegir dónde mantener o ceder el control. El comercio agentico probablemente también sea un objetivo para el fraude, como todas las demás áreas del mundo digital. En este sentido, mantenerse un paso adelante implica tener claridad sobre dónde tiene sentido permitir que los agentes de IA actúen de forma autónoma y dónde debe mantenerse la supervisión humana. En un mercado mediado por agentes, todo lo que quede indefinido será decidido por otros, a menudo de maneras que erosionan la confianza en la marca, reducen los márgenes o debilitan la relación con el cliente.

¿Dónde se concentran las decisiones más críticas? 

La primera se centra en la identidad del cliente y la propiedad de la relación: quién posee la cuenta, quién tiene derecho a otorgar consentimiento, quién se comunica con el cliente y qué tipo de contacto posterior a la compra está permitido —mensajes de servicio, recordatorios de recompra, ofertas de membresía, seguimientos de garantía—.

La segunda es la visibilidad y el intercambio de datos: qué decide compartir una empresa con agentes y plataformas —catálogo de productos, disponibilidad, políticas, datos de desempeño— frente a lo que protege, como los insights de clientes, márgenes, segmentación de mercado y prioridades internas de toma de decisiones.

Las marcas líderes exigirán tener visibilidad sobre cómo se presentan y evalúan sus productos o servicios evaluados: por qué ganaron o perdieron una recomendación, cómo se comparan sus precios y en qué puntos la fricción les está costando ventas. Sin esa visibilidad, no tienen forma de mejorar ni capacidad de negociación en la relación.

La tercera área es la arquitectura de precios: establecer pisos, rangos y reglas promocionales claras, diseñadas para funcionar en un entorno automatizado. Las marcas líderes permitirán que los agentes tomen decisiones simples con rapidez —como fijar precios para recompras rutinarias y unidades estándar de inventario (SKU)— mientras preservan el control estratégico en los momentos de mayor valor (paquetes, surtidos premium, economías de lealtad) para proteger los márgenes y el valor de la marca.

Capturar el valor del comercio agéntico no es un proyecto tecnológico ni una simple optimización del canal digital. Es una redefinición profunda de cómo las empresas compiten, operan y construyen confianza en un mercado donde las decisiones ya no las toma solo el consumidor, sino también el software que actúa en su nombre. Las organizaciones que avancen temprano —con datos claros, ejecución confiable, reglas bien definidas y personas preparadas para gobernar lo que las máquinas automatizan— no solo serán elegidas por los agentes, sino que ganarán una ventaja que se refuerza en cada transacción.

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