En un contexto donde la inteligencia artificial ya forma parte del entorno laboral, un nuevo estudio de la consultora global de talento Robert Walters revela una desconexión crítica: aunque más de tres cuartas partes de los profesionales se sienten algo o muy seguros utilizando herramientas de IA, apenas un 11% recibe formación regular y completa en estas tecnologías.
Los datos provienen de una encuesta aplicada a profesionales cualificados en activo, realizada durante el primer semestre de 2026, que también muestra que un 55% de los encuestados señala que en su empresa no existen —o son muy limitadas— las oportunidades de capacitación en esta área.
Una implementación que supera al soporte
“El desafío no está en que los profesionales no quieran usar Inteligencia Artificial. El problema es que muchas organizaciones ya la están incorporando sin acompañar con formación ni con una evolución clara de sus estructuras y roles”, comenta Annabella Olavarrieta, Country Manager de Robert Walters Chile.
La ejecutiva enfatiza que en Chile, donde el talento tecnológico está cada vez más cotizado, las empresas que no formen a sus equipos podrían quedar rezagadas frente a competidores más ágiles. “La IA no reemplaza al talento, pero sí lo transforma. Y esa transformación requiere una inversión real en aprendizaje”, sostiene.
Confianza, pero con límites
El estudio indica que solo un 12% de los trabajadores se siente inseguro frente a la IA, mientras que un 10% no ha tenido ningún tipo de experiencia laboral con estas herramientas. Aun así, el 80% de los encuestados cree que muchas de sus tareas cambiarán o desaparecerán en el corto plazo producto de la automatización.
Pese a esta percepción, los cambios aún no se reflejan con fuerza en las expectativas económicas. Solo un 6% cree que su trabajo se ha vuelto más complejo por el uso de IA y espera una mejora en su remuneración. Por el contrario, un 69% no percibe cambios relevantes en su función ni anticipa impactos salariales.
¿Qué pueden hacer las organizaciones?
Según el análisis de Robert Walters, hay tres caminos clave que las empresas deben abordar si quieren maximizar el valor de la IA en su fuerza laboral:
- Invertir en formación estructurada y continua: La capacitación puntual ya no es suficiente. Se requiere una estrategia de largo plazo que incorpore habilidades digitales y pensamiento crítico.
- Reevaluar los roles y sus estructuras de compensación: Si las tareas cambian por automatización, las descripciones de cargo y las bandas salariales también deben adaptarse.
- Promover un equilibrio humano-tecnología: La IA debe potenciar la creatividad y toma de decisiones de las personas, no sustituirlas.
“Para los profesionales, el futuro no es trabajar ‘contra’ la IA, sino con ella. Pero para eso necesitan herramientas, respaldo y un entorno que les permita evolucionar”, concluye Olavarrieta.
Panorama en América Latina
El rezago en formación en IA no es exclusivo de Chile. Según datos internos de Robert Walters, otros países de la región muestran patrones similares, especialmente en empresas medianas donde el discurso innovador no siempre va de la mano de una ejecución efectiva en capacitación.
El estudio refuerza así un llamado urgente: la transformación digital no puede centrarse solo en la adquisición de tecnología. También debe contemplar a las personas que deberán convivir, colaborar y crecer con ella.













