Aunque aún está en una fase de desarrollo, dado que muchos teléfonos en la actualidad todavía no cuentan con esta tecnología, no caben dudas de que la carga inalámbrica es el futuro como método para alimentar la batería de nuestros smartphones y dejar atrás esos molestos cables que se rompen, se enredan o tienen una ficha distinta a la que se necesita.
Que sea más rápida, más segura y más simple de utilizar son algunas de las ventajas de la carga inalámbrica, pero eso no lo es todo. A continuación, conoceremos más a fondo sobre esta tecnología que, más pronto que tarde, será de uso masivo.
El origen: la carga inductiva
¿Quién otro sino Nikola Tesla iba a comenzar a incursionar con la carga inalámbrica? Fue a finales del Siglo XIX cuando comenzó a experimentar con la transferencia inalámbrica de energía. Sin embargo, aún faltaría para su desarrollo, tanto que fue hace poco menos de 10 años que la carga inalámbrica comenzó a popularizarse de la mano de una creciente industria de dispositivos electrónicos.
En su comienzo, fue la carga Qi o carga inductiva la piedra angular de la tecnología que llega a estos días. Ésta utiliza un campo electromagnético a través del cual transfiere energía de una base de carga a un dispositivo compatible con ese tipo de carga. Para ello, la base de carga está dispuesta de una bobina de alambre donde se genera un campo electromagnético que será recibido por el dispositivo a cargar, el cual deberá disponer de una bobina de cable capaz de recibir la energía que se produce a través de ese campo electromagnético.
Los primeros cargadores inalámbricos
El primer cargador inalámbrico del que se tenga registro es de 1973 y fue fabricado por Westinghouse, una empresa originaria de Estados Unidos que incursionó en la utilización de los campos magnéticos para alimentar la batería de los teléfonos móviles. Sin embargo, no prosperó demasiado debido a que el sistema de carga era muy lento y tenía un alcance limitado.
Hacia final de siglo, precisamente en 1999, la empresa de Powermat de Japón rediseñó el sistema logrando una carga mucho más eficiente, lo que permitió que su uso sea más popular que el desarrollado por Westinghouse.
El quiebre se produjo en 2009 con la llegada de la tecnología Qi antes mencionada. Ese año, el Wireless Power Consortium (WPC), el consorcio internacional de tecnología encargado de crear y establecer estándares de interfaz para cargas inductivas determinó que el sistema Qi tenga una frecuencia de 110 kHz y un campo magnético de 850 miliamperios, lo que permitió no solo fijar un estándar para este tipo de cargas, sino la adopción de este sistema.
¿Cuáles son las ventajas de la carga inalámbrica?
Con el actual desarrollo del sistema de carga inalámbrica son varias las ventajas que ésta tiene por sobre el sistema tradicional.
La primera, fundamentalmente, está basada en la comodidad: solo basta con depositar el teléfono sobre la almohadilla o base de carga y ya. No es necesario andar buscando el cable del cargador detrás del sillón o perder tiempo desenredándolo: con un simple movimiento, el dispositivo comenzará su carga.
Lo que inicialmente resultaba un inconveniente, ahora no lo es: la velocidad de carga de algunos dispositivos no sólo es igual a la tradicional por cable, sino que, incluso, hasta puede ser mayor. Para tener una referencia, algunos teléfonos como el iphone 12, pueden cargar hasta la mitad de su batería en tan solo media hora.
Tanto el puerto del teléfono como el del cable del cargador suelen estar expuestos a desgastes o roturas si no se hace un uso correcto. Del mismo modo los cables suelen doblarse o dañarse en las cercanías del puerto. Con la carga inalámbrica, estos problemas quedan completamente descartados. A su vez, para quienes disponen de más de un teléfono celular y, quizás, tengan distintos puertos, ya no es un inconveniente andar con más de un cable de carga en la mochila o la cartera.
Por último, aunque no menos importante, la carga inalámbrica es mucho más segura que la tradicional por cable ya que requieren de bajo voltaje para su funcionamiento. De esta manera, se elimina cualquier riesgo de descarga eléctrica o cortocircuito, algo fundamental cuando en la casa hay niños, mascotas o para aquellas personas olvidadizas que dejan el cargado conectado a la corriente eléctrica continuamente.
NFC para carga inalámbrica
La tecnología de comunicación de campo cercano, popularmente conocida por sus siglas NFC, ha significado una gran evolución en el traspaso de datos entre dos dispositivos que se encuentran cerca. Sin embargo, el siguiente paso estuvo dado por la posibilidad de cargar los teléfonos a través de esta tecnología de una manera eficiente y con algunas ventajas.
Una de ellas es la posibilidad de controlar el proceso de carga, pudiendo establecer el tiempo que durará, el límite que se desea cargar o hasta interrumpir el proceso remotamente. Esta forma de carga inteligente trae como beneficio, a su vez, prolongar la vida útil de la batería del teléfono.
Su fácil emparejamiento es otra de las ventajas. A diferencia de otros dispositivos que es necesario emparejarlos de manera manual, a través de la tecnología NFC solo basta con acercar el teléfono a la base de carga y comenzará a cargarse gracias a su emparejamiento automático.
Por último, el sistema NFC es compatible con múltiples dispositivos, ya sean estos de Android o iPhone. De esta manera, prácticamente se convierte en un cargador universal para cualquier teléfono.
El futuro es la carga inalámbrica
Cada vez son más las compañías que solo comercializan los teléfonos sin sus cargadores en una búsqueda de reducir costos. En este sentido, los cargadores inalámbricos aparecen como una gran oportunidad ya que, aunque el precio pueda ser un poco más elevado, los beneficios con respecto a los cargadores tradicionales son múltiples como se ha visto.
Además, cada vez son más las empresas que adoptan el estándar de carga Qi por lo que en un futuro no muy lejano la carga de teléfonos tal cual la conocemos hasta la actualidad comience a quedar en desuso.
Teniendo en cuenta la comodidad, la velocidad de carga, la eficiencia energética, la prolongación de la vida útil y la seguridad que provee, no caben dudas que el futuro –cercano– de la carga de los dispositivos será inalámbrico.












