Los bancos ocupan una posición privilegiada y de confianza. Las empresas de medios sociales pueden tener una visión de lo que atrae nuestra atención, pero los bancos pueden ver lo que la gente está dispuesta a pagar. Acceder a esta fuente de Big Data no es más que la última forma que tienen los bancos de cumplir con su principal promesa: escuchar a los clientes, crear un servicio que les beneficie y ofrecer ese servicio de forma personalizada.
Si bien los datos bancarios deben tratarse con sensibilidad y seguridad, las entidades financieras han empezado a mirar más allá del riesgo y a centrarse en cómo los datos pueden beneficiar a los clientes, porque comprenden que las organizaciones basadas en datos aumentan la satisfacción de los clientes y los ingresos, al tiempo que reducen los costos y mitigan el riesgo. Una reciente encuesta de Accenture entre 1.440 ejecutivos C-Level mostró que las empresas con mayores índices de crecimiento dan importancia a la tecnología y a las características organizativas que dependen de los datos para su desarrollo. Estas compañías se centran en dominar las tecnologías de vanguardia y la manipulación de datos para impulsar la innovación empresarial a una escala sin precedentes.
En este contexto, hay cuatro elementos clave para avanzar. Primero, un modelo operativo adecuado. Organizar equipos de datos y análisis multidisciplinares que operen en colaboración con el negocio. Estos equipos deben buscar información a través de la experimentación, demostrar cómo esa data mejora los resultados del negocio e implementar soluciones impulsadas por esos datos.
El segundo elemento clave es la tecnología flexible. Elegir una tecnología que permita el rápido desarrollo de pipelines de datos, plataformas para el análisis de data, incluyendo el aprendizaje automático y la inteligencia artificial, y el despliegue automático y la supervisión de soluciones de extremo a extremo basadas en datos.
El tercer elemento clave es una gobernanza sólida. Tradicionalmente, la gobernanza de los datos se centraba en la protección, procedencia, entrega oportuna y la calidad. Ahora se ocupa cada vez más de la adquisición y explotación de más datos (tanto internos como externos). Más data crea más oportunidades.
El cuarto elemento es la escala. Las soluciones basadas en datos no están aisladas. Para pasar sacar su verdadero valor, deben incluir el cambio de negocio, la integración con la organización y la supervisión, el reciclaje y el apoyo continuos.
Una vez establecidas las bases, resulta más sencillo para los bancos utilizar los datos para generar valor. De esa forma, podrán adaptar productos y servicios para que sean más personalizados y podrán predecir el futuro. Una mayor predicción mejora las decisiones crediticias, la detección de fraudes, las estrategias de cobro y la previsión de las necesidades de liquidez, reduciendo los costos y mitigando los riesgos. Una arquitectura correcta de data permite también a los bancos contar con información inteligente. Desbloquear los datos de TI y entregarlos al negocio y avanzar en la automatización.
Finalmente, la data permite a los bancos crear nuevos productos y servicios y, en última instancia, fuentes de ingresos. Esto incluye la monetización de los datos bancarios en sí mismos (por ejemplo, agregando el comportamiento de los clientes y proporcionando información a los gestores); o el uso de los datos bancarios al interactuar con instituciones no bancarias para desarrollar un ecosistema de servicios.
Utilizar los datos para prestar servicios bancarios no es un concepto nuevo. Pero los bancos se están dando cuenta de sus datos únicos y del valor que pueden aportar a los clientes. Un banco que cuenta con una base sólida de datos y se centra en convertirse en una organización orientada a los datos, estará mejor situado para mantenerse competitivo en el mercado cambiante que nos dejó la pandemia.









