
Esa es la prioridad, pero ¿cómo frenamos la expansión del virus y al mismo tiempo hacemos funcionar nuestras organizaciones para continuar con nuestras actividades? Suspendiendo nuestras reuniones, estudios, viajes, entrenamientos y todo tipo de actividad que implique contacto con otros, y dejando solo las instancias presenciales que sean de extrema necesidad.
En un escenario como este, después que la OMS declaró al Coronavirus como pandemia y las autoridades de todo el mundo recomiendan a las personas permanecer en sus casas por algunas semanas, la tecnología cobra más valor que nunca. Disponemos de sistemas que nos permiten hacer parte importante de nuestras tareas en forma remota, como implementar y activar el estudio a través de sistemas de video conferencia, desarrollar entrenamientos online, hacer teletrabajo, realizar reuniones mediante herramientas de teleconferencias y generar un importante número de acciones vía internet.
Sin embargo, hay una serie de consecuencias que no podremos evitar, como la disminución del ritmo de los mercados y su interacción. La única manera de atenuarlas es impulsando el uso de sistemas informáticos, y asegurando que los sistemas TI tengan la continuidad operativa óptima para soportar el acceso fluido a la comunicación, al comercio, a la educación y a todo tipo de interacciones entre los miembros de una organización y sus entornos.
En virtud de desarrollar este trabajo colaborativo, utilizando la tecnología como base para mantener la actividad económica, es necesario contar con la infraestructura adecuada para que los sistemas puedan operar en forma eficiente y constante, sin riesgos de fallas ni colapsos. Lo recomendable es respaldar los sistemas, asegurar la continuidad operativa de los servidores, implementar los accesos remotos con conexiones eficientes y seguras, y contar con respaldos de energía adecuados para cada sistema y dispositivo.
En Tripp Lite, compañía con casi 100 años de presencia en el mundo, estamos conscientes que no ha existido en la historia un momento tan crítico como este; en el que haya sido relevante poner nuestra experiencia y colaboración a disposición de los distintos mercados. Tenemos una responsabilidad social que cumplir, asesorando y colaborando con quienes lo requieran, para evitar pérdidas y avanzar en los procesos que sean necesarios; asegurando la continuidad operativa de los sistemas en las organizaciones y las comunicaciones a todo nivel a través de la tecnología, en todo el mundo.












