Chile se encuentra transitando una coyuntura particularmente favorable en materia de centros de datos, con varios jugadores construyendo infraestructura, al punto que se ha convertido en el segundo país por capacidad instalada, sólo por detrás de Brasil. Pero esta realidad tiene una contracara: el Coordinador Eléctrico Nacional proyecta que la demanda de energía de los data centers aumentará en 270% en los próximos cinco años, pasando de 325 MW en 2025 a 1.207 MW en 2030.
En este orden, la capacidad instalada en la Región Metropolitana muestra cifras que también dan cuenta de ese aumento en la demanda. Se espera que en 2026 ingresen cuatro nuevos proyectos que sumarán 83,1 MW adicionales, elevando la capacidad instalada en la Región Metropolitana a 341,6 MW. En menos de una década, Santiago habrá prácticamente cuadruplicado su capacidad respecto de 2021, una clara señal respecto a la velocidad con que se está expandiendo la infraestructura digital.
La percepción del mercado suele ser que esta clase de proyectos —en algunos casos de modernización y ampliación, en otros de construcción desde cero del centro de datos— solamente puede ser atendida por los grandes integradores. ¿Pueden los partners o los proveedores de servicios locales participar de los despliegues de estos centros de datos hiperescalares? Para Luis Santamaría, Líder del área Cloud & Service Provider de Schneider Electric, esta no es una verdad absoluta. “Se piensa siempre que los grandes proyectos de los hiperescalares son liderados por grandes contratistas, o integradores globales. Pero el éxito en el despliegue, en Sudamérica y especialmente en Chile, depende en buena medida del ecosistema local”.
Santamaría considera que los partners regionales y locales juegan un papel clave a la hora de “adaptar” la ingeniería de un hiperescalar, ajustar su infraestructura a la normativa local, y hacer la adecuación —eléctrica y mecánica—, para que la operación y todo el ciclo de vida del datacenter pueda ser operada a largo plazo. “Desde Schneider Electric realmente vemos a los partners como habilitadores de la escalabilidad, no sólo como ejecutores. Porque, al final, son ellos quienes logran que los estándares globales de los hiperescalares sean adaptados a las realidades locales”.
“En el contexto de desafíos locales como conexiones eléctricas limitadas, regulaciones estrictas y exigencias de sostenibilidad, muchos Service Providers de Schneider Electric capturan valor —es decir, generan ingresos sostenibles— mediante servicios gestionados. Estos incluyen soluciones en el Edge (procesamiento rápido cerca del usuario), Co-Location (espacios compartidos en data centers regionales) y capacidades que complementan la nube con operaciones más cercanas y eficientes”, añadió.
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En este contexto, donde la infraestructura eléctrica bien podría convertirse en un cuello de botella para el despliegue y la operación de los centros de datos, la pregunta del millón es: ¿cómo pueden los canales ayudar a sus clientes a implementar soluciones de eficiencia energética con tecnología de Schneider Electric? “A nivel de distribución eléctrica, efectivamente, en Chile podemos encontrar cuellos de botella. En esto, el rol del partner es tener una visión de arquitectura integrada, de forma holística, que se pueda ver de extremo a extremo. Desde la parte energética, a la parte de la refrigeración y la digitalización de todo el data center”.
“En Schneider Electric promovemos este enfoque –enfatizó Santamaría—: diseñar eléctricamente buscando cero pérdida de energía, digitalizar todo para monitorear en tiempo real, y realizar una gestión térmica inteligente que se alinee con la carga real de TI. Es aquí donde el partner aporta valor con herramientas digitales, al poder medir, simular y optimizar el PUE (una medida de eficiencia en el uso de la energía), algo muy importante para esta clase de infraestructura”.
No se trata solamente de diseñar desde cero los centros de datos, sino también de adecuar aquellos que quedaron como infraestructura legada. “Si bien es cierto que hay muchos data centers legacy, que fueron diseñados y construidos hace más de una década y que se quieren adaptar a las nuevas cargas de Inteligencia Artificial, que manejan otros requerimientos eléctricos, comprometiendo eventualmente la operatividad de los mismos. Acá yo pensaría que no se trata de modernizar y cambiar porque sí, reemplazando todo, sino de modernizar de una forma inteligente y progresiva”, definió Santamaría. “Entonces, ¿cómo se puede hacer? ¿Dónde podemos extender la vida útil de la infraestructura mediante sistemas de servicios digitales? ¿Dónde podemos reducir el consumo eléctrico y costos operativos? ¿Qué activos son los que realmente podrían representar un riesgo? ¿Cómo nos adaptamos a las nuevas cargas, pero también a las regulaciones actuales?”, planteó el ejecutivo.
«Desde Schneider Electric realmente vemos a los partners como habilitadores de la escalabilidad, no sólo como ejecutores. Porque, al final, son ellos quienes logran que los estándares globales de los hiperescalares sean adaptados a las realidades locales».
Para colaborar en la resolución de estos desafíos, Schneider Electric cuenta con diseños de referencia de data centers existentes, que pueden ser adaptados a cargas de Inteligencia Artificial. Esto puede servir como base para que los partners aborden los nuevos requerimientos, tanto a nivel térmico como eléctrico, y las consideraciones que pueden servir de guía para una modernización progresiva. La idea es que, al final, el data center esté alineado con los consumos y las cotas de eficiencia que se pueden lograr hoy en día, tecnológicamente hablando.
La preparación para la IA
La irrupción de la Inteligencia Artificial está redefiniendo los parámetros de la infraestructura de los centros de datos a nivel global, según Santamaría. El ejecutivo indicó que el desafío principal radica en las crecientes demandas de potencia y térmicas, que superan ampliamente los estándares anteriores. «Si antes veíamos racks que iban de 5 a 10 KW por rack, hoy en día los requerimientos están empezando a subir: de 20 a 50 KW, incluso 100 KW o más por rack en algunas aplicaciones específicas. Y la tendencia es que siga subiendo».
A pesar de estos desafíos, Latinoamérica presenta una ventaja competitiva: la cantidad de proyectos nuevos que ya se están diseñando con la capacidad de soportar altas cargas de IA. Esto difiere de lo que se observa en otras zonas que tienen una gran base instalada previa. Santamaría enfatizó que las instalaciones existentes no están fuera del juego, ya que es posible modernizarlas y adaptarlas para implementar cargas de IA dedicadas a inferencia, que es el uso más cercano al usuario.
Para que los Service Providers y partners puedan ingresar y prosperar en el mercado de infraestructura Cloud impulsada por la IA, la especialización es fundamental. Santamaría destacó la necesidad de desarrollar capacidades en arquitecturas eléctricas y mecánicas, sobre todo en refrigeración, y de entender la criticidad de las herramientas digitales. El ejecutivo explicó que el monitoreo de energía en estas nuevas cargas se vuelve un requisito indispensable. «Si antes eran opcionales, tener, por ejemplo, un BMS (Building Management System) o un PME (Power Monitoring Expert) para monitorear la energía, cuando hablamos de estas nuevas cargas, que son mucho mayores, ya se vuelve imperativo. Son herramientas con las que debemos contar desde el comienzo».
La estrategia de la compañía incluye llevar las capacidades de cómputo más cerca del usuario a través del Edge Computing, especialmente para sectores como Retail y Minería. “Tenemos arquitecturas modulares y prefabricadas, también completas: desde un rack hasta múltiples racks. Los partners pueden hacer uso de esto mismo para llevar soluciones a diferentes tipos de clientes que necesitan menos latencia, una computación más rápida y más eficiente cercana al sitio donde se están procesando los datos». En este orden, Santamaría mencionó la constante innovación de la empresa, citando el reciente lanzamiento de la Galaxy VXL, una UPS modular de alta potencia (entre 500 y 1250 KW) con características como el «Live Swap» y una eficiencia cercana al 99%.
Finalmente, la capacitación continua y el compromiso a largo plazo con el ecosistema de canales son pilares de la estrategia de la compañía para impulsar el crecimiento sostenible. Santamaría resaltó que su empresa se distingue por ser el principal proveedor de infraestructura end-to-end (eléctrica, mecánica y de monitorización), lo que permite a los partners enfocarse en áreas específicas donde agregar valor. El objetivo de la compañía, según el ejecutivo, va más allá de la simple venta de productos. «Nuestro objetivo realmente no es vender solo tecnologías, sino construir junto a nuestros partners la infraestructura digital y energética que necesitamos en Sudamérica para crecer de forma sostenible».












