

Hace exactamente dos años, el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) y la Policía de Investigaciones (PDI) lanzaban la campaña “Tarjeta Segura”, cuyo objetivo era entregar recomendaciones a los consumidores para evitar ser víctimas de estafas o clonaciones de sus tarjetas de crédito o débito.
Solo en 2012, el SERNAC había recibido más de 4.000 reclamos relacionados con la clonación de tarjetas bancarias y comerciales; mientras la PDI acogía casi 2.000 denuncias por uso fraudulento de éstas.
Si bien el delito de la clonación de tarjetas ha estado siempre presente en el país, al parecer los consejos entregados a los usuarios, que apuntaban a prevenir este tipo de fraude (cubrir el teclado del cajero automático al momento de introducir la clave para girar dinero; cambiar constantemente las claves de las tarjetas; revisar frecuentemente los saldos de cuentas bancarias y comerciales, entre otros) estaban surtiendo efecto y frenando -en cierta medida- el actuar de los delincuentes, hasta ahora.
Métodos cada vez más sofisticados para clonar tarjetas estarían proliferando en estos días en pleno desarrollo de la Copa América y cuando el país registra un mayor número de turistas, y también de delincuentes, sobre todo en regiones. De hecho, según datos de la PDI en Concepción entre mayo y junio las denuncias por clonaciones de tarjetas crecieron casi 350%. De acuerdo a la entidad, las denuncias en la capital de la región del Biobío superan las 180 en el primer semestre del año y al menos 50 de éstas son del último mes. En todo 2014 solo hubo 65.
La clonación de una tarjeta encierra el proceso de interacción física entre el lector falso de la tarjeta y la tarjeta misma. Por lo general esos lectores falsos, llamados también skimmers, se instalan por encima de los lectores reales, principalmente en cajeros automáticos ubicados en áreas con escasa vigilancia, como gasolineras, callejones y hasta algunos centros comerciales.
El proceso comienza cuando la víctima utiliza algún ATM con el skimmer ya preinstalado. Cuando la víctima inserta su tarjeta, la banda magnética de la misma -al ser leída- queda en las manos de los atacantes. Tras esto, lo único que les hace falta a los delincuentes es la clave de la tarjeta, la que en ocasiones es grabada mediante una cámara prácticamente invisible instalada en el cajero o simplemente a través de las pulsaciones del teclado del ATM, ya que encima del teclado real puede estar ubicado uno desmontable y malicioso.
Ahora, con la banda magnética que registra los nombres del dueño de la tarjeta, su número, la fecha de expiración y otros datos, además del PIN, los criminales tienen todo para reproducir una tarjeta clonada y utilizarla para compras y pagos ilícitos.
Los usuarios de tarjetas deben tener en cuenta que estos delitos se están perfeccionando y, lo más probable, es que vayan en aumento. Mientras que en un principio los delincuentes instalaban un dispositivo en el propio cajero automático para clonar la tarjeta y así poder robar el dinero, ahora se están dando cada vez más casos de clonación de tarjetas en los propios comercios, por lo que el usuario está cada vez más expuesto a ser víctima de estos sucesos.
Para evitar esta situación, el autocuidado es clave y por ello es importante adoptar las siguientes medidas de seguridad:
- Cuide su tarjeta. No pierda de vista su tarjeta bajo ningún concepto. Se han conocido casos de tarjetas clonadas no solo en dispensadores de dinero, sino también en locales comerciales, restaurantes e incluso farmacias.
- Solicite una tarjeta de crédito con chip para realizar compras en tiendas físicas ya que esta protege contra el robo a través de los sistemas de puntos de pago.
- Designe una tarjeta con crédito limitado para compras por Internet ya que facilitará el monitoreo de sus compras en línea.
- Cuide la clave secreta de cada tarjeta financiera o comercial, ya que sin ésta la tarjeta no puede ser clonada.
- Si se retira dinero de un banco, guarde los comprobantes y revise los saldos periódicamente.
- Utilice una clave complicada pero que el usuario pueda memorizar sin problema. Evite hacer uso de fechas representativas como direcciones o aniversarios puesto que estos son fácilmente deducibles.
- Cambie las claves frecuentemente.
Por Dmitry Bestuzhev, Director del Equipo de Investigación y Análisis de Kaspersky Lab para América Latina












